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Tipos de cuero según su origen y tratamiento

Decorar nuestra casa con elementos de piel aporta un toque de distinción y originalidad. No son muchos los elementos que se suelen fabricar en cuero, porque hacerlo implicaría aumentar su precio o porque su mantenimiento es delicado. Pero no se puede negar que los objetos con cuero destacan sobre el resto de la decoración de nuestro hogar. Un sofá, un sillón, un cojín, un cabecero tapizado o una silla de piel aportan naturalidad a cualquier estancia, dándole, a su vez, un toque más acogedor.

Ya sea para elegir qué tipo de piel es más resistente o duradera, más cómoda o simplemente para tener en cuenta su mantenimiento, es necesario tener una mínima noción sobre las diferentes variedades que existen. A continuación te las explicamos.

¿Qué es la piel y de dónde proviene?

El término “piel” describe genéricamente cueros y pieles curtidas y acabadas de animales, sin hacer distinción entre sus diferentes variedades. Proviene de una capa de tejido que recubre a los animales, que es separada del cuerpo del animal, eliminando durante su tratamiento el pelo o lana (salvo en los casos en que se quiera conservar esta cobertura) y sometiéndola a un proceso de curtido. Toda la piel tiene que sufrir un proceso de curtido para que no se pudra y conserve la flexibilidad. Las sustancias que se le aplican para conseguir ese efecto condicionan el resultado final.

La piel es un material muy dúctil y resistente que se utiliza principalmente en la industria de la moda y la decoración del hogar por su resistencia y flexibilidad. Estas características la hacen muy apropiada para su posterior manipulación. Por sus propiedades, la piel es:

  • Versátil: se adapta y combina tanto en decoración clásica como en moderna.
  • Flexible: según la procedencia de la piel, puede ser más o menos rígida.
  • Natural: aporta naturalidad a cualquier estancia, dándole un toque más acogedor.
  • Transpirable: es un material fresco en verano y caliente en invierno, ya que se mantiene a la temperatura de la habitación. Esta característica la diferencia de la piel sintética, de las que te hablaremos a continuación, que son productos plásticos, que no transpiran y se calientan fácilmente.

 

¿Qué tipos de piel existen?

Los cueros se pueden clasificar según varios criterios, como la procedencia y el acabado. Según su origen, los diferentes tipos difieren en su estructura en relación a las costumbres de vida del animal, la edad, el sexo, la crianza o la estación del año en la que fue tratada la piel. Los tipos de cuero más utilizados son los bovinos, caprinos, porcinos, equinos y reptiles.

Según el tratamiento que se utiliza para la conservación, también se puede clasificar en diferentes tipos. Los acabados influyen en la duración y la resistencia del cuero. Estos son los más comunes:

  • Cuero crudo: no tiene ningún tratamiento químico para su conservación, solamente se descarna la piel, se lava y se estira mientras se seca. El acabado es rígido y quebradizo.
  • Cuero cocido: se endurece metiéndolo en agua, cera o grasa hirviendo. Cuando el trozo de piel se enfría resulta muy moldeable, manteniendo después la forma obtenida una vez que se endurece. Por este proceso se elimina la elasticidad natural para convertirlo en un material más resistente.
  • Curtido vegetal: se curte usando tanino, un compuesto químico que evita la descomposición de la piel, y otros ingredientes de origen vegetal. El resultado es un cuero suave y de color marrón. Este tipo de cuero tiende a decolorarse.
  • Cuero engrasado: este tipo de tratamiento se realiza con el objetivo de obtener cierta impermeabilidad en el cuero mediante un engrasado con productos naturales.
  • Curtido al cromo: es el procedimiento más extendido actualmente. El curtido se realiza utilizando sales y ácidos de cromo. El cuero obtenido es suave, flexible, resistente al agua y permite el teñido posterior.
  • Cuero teñido: es un cuero tratado con colorantes para conseguir tonos decorativos. Todos los tipos de cuero se pueden teñir.
  • Charol: Cuero cubierto con una capa de barniz plástico, dándole un brillo característico. De esta forma el cuero se vuelve un poco más impermeable y resistente.

 

Cuidado y mantenimiento

Para la limpieza de los productos fabricados con piel, es recomendable utilizar un paño humedecido en agua y dejar secar el cuero durante un tiempo. Después de su cuidado con agua, una vez al año podemos hidratarlo con crema protectora (cualquiera de las que utilizamos para nuestro cuerpo) y, una vez seco, lo abrillantamos con un paño de lana. Al tratarse de productos naturales, de esta manera no los dañaremos ni alteraremos sus propiedades. Para su mantenimiento no deben utilizarse disolventes ni abrasivos. Además, recomendamos no exponer este tipo de material al sol u otras fuentes de calor.

Asimismo, no está de más recordarte que la piel puede cambiar de color por procesos naturales. Esto es: los colores claros son menos resistentes a la luz y tienden a oscurecerse, mientras que los colores oscuros pueden aclararse. Como ya te hemos comentado, se trata de productos naturales sensibles a las alteraciones del medio.

Pieles sintéticas

Es importante saber diferenciar el cuero de las pieles sintéticas, también llamadas polipiel. Mientras que el cuero es un material natural, la polipiel es un sintético fino que se usa como sustituto del cuero. Aunque tengan un aspecto parecido, ni las características ni los procesos para obtener ambos materiales son los mismos. Al tratarse de un sintético, sus propiedades son diferentes a las del cuero y, por lo tanto, también lo es su mantenimiento. Es por eso que nuestro último consejo es que te informes bien antes de comprar, para que sepas con qué material está fabricado el mueble que te interesa y cómo debes cuidarlo.

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